La detección de ondas gravitacionales gana el Nobel

El Premio, en la categoría de Física, es para tres investigadores de EU, cuyo trabajo permitirá observar mejor el Universo

Los científicos Barry C. Barish, Kip S. Thornetres y Rainer Weiss fueron reconocidos por contribuir de forma "decisiva" al proyecto LIGO. (REUTERS)

04/10/2017 00:22

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Redacción




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La Real Academia Sueca de Ciencias anunció ayer que los ganadores del Nobel de Física 2017 son los científicos estadounidenses Rainer Weiss, Barry C. Barish y Kip S. Thornetres por la puesta en marcha de un detector en el Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO, por sus siglas en inglés) y por la detección de las ondas gravitacionales que Albert Einstein había anticipado un siglo antes.

Para la institución sueca, los investigadores han contribuido de forma “decisiva” para culminar cuatro décadas de esfuerzos y coronar un proyecto en el que han colaborado más de un millar de científicos de una veintena de países, entre ellos Guillermo Adrián Valdés, científico mexicano que participó en la detección de la primera onda gravitacional.

Hasta el momento, se han detectado cuatro ondas gravitacionales. La primera en septiembre de 2015, aunque no se difundió hasta cinco meses después; y la última fue en Italia el 14 de agosto de este año con ayuda del detector Virgo, que se encuentra en el Observatorio Gravitacional Europeo.

Desde que Einstein las formuló en su Teoría General de la Relatividad, muchos físicos intentaron detectarlas, incluso el propio científico alemán llegó a pensar que sólo se trataban de una ilusión matemática.


Las ondas gravitacionales son como “olas en el océano cósmico”. Los objetos que se mueven en el Universo producen ondulaciones en el espacio-tiempo, las cuales se propagan por el espacio.

A mediados de los 70, Kip Thorne y Rainer Weiss iniciaron sus proyectos para poder descubrir las ondas. Mientras Weiss desarrollaba detectores en el Instituto de Tecnológico de Massachusetts (MIT), Thorne empezó a colaborar con Ronald Drever, quien había construido sus primeros prototipos en Escocia.

Los tres se juntaron años después para iniciar un trabajo pionero que incluyó el diseño de un interferómetro láser, la base del futuro LIGO, que cuenta con dos detectores localizados en Estados Unidos.

Rainer Weiss y Barry Barish esperan con el premio llamar la atención de los estadounidenses que se inclinan por desechar los consensos científicos por razones políticas.


“Es una locura que tengamos un país donde que se crea o no en el cambio climático dependa de en qué partido político se encuentra uno. Tenemos en este momento un gobierno que hasta ahora parece ser muy anticiencia”, dijo Barish.

Por su parte, Rainer Weiss aseguró que “vivimos en una época en la que la reflexión racional sobre la evidencia no es universalmente aceptada y de hecho está en peligro. Eso me preocupa mucho”.

Una ventana al Universo. Para el doctor Sahen Hacyan Saleryan, investigador del Instituto de Física de la UNAM, los galardonados realizaron “toda una hazaña tecnológica” que permitirá observar y entender mejor el Universo.

“Es como si abrieramos una pequeña ventana hacía el Universo, hasta ahora toda esa información del cosmos nos llegaba a través de la luz que emiten las estrellas y las galaxias, pero ahora podremos ver un poquito más gracias a las ondas, tendremos una mejor imagen del Universo”.


Hacyan Saleryan explica que el paso siguiente es poder detectar ondas gravitacionales con longitudes mucho más grandes, de tamaño cósmico. “Hay un proyecto que busca poner un interferómetro en órbita que serían tres satélites alejados entre sí por varios millones de kilómetros y estos podrían detectar otro tipo de ondas gravitacionales que serían producidas por la interacción de galaxias”.




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