¿Desaparecerá AMLO al IFT?


10/09/2018 01:18

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Irene Levy




Es importante definir los qué y los cómo, pero también el quién. En el sector de telecomunicaciones, aunque no es el único, venimos de un mundo de dobles, triples y cuádruples ventanillas que trató de atenuar la reforma constitucional de 2013, con la creación del Instituto Federal de Telecomunicaciones como organismo constitucional autónomo, asignándole la mayoría de las atribuciones en este sector, pero aun así mantuvo opiniones compartidas y otras funciones en ciertas dependencias de la administración pública federal. 

Lo que aún no queda claro, aunque empieza a delinearse, es cuál será el diseño formal institucional que mantendrá López Obrador y quiénes serán los personajes clave de toma de decisiones y diseño de políticas públicas en telecomunicaciones.

Actualmente, tenemos autoridades consagradas a las telecomunicaciones y otras que tienen facultades “salpicadas” del sector:

1. Instituto Federal de Telecomunicaciones, organismo constitucional autónomo creado en 2013. Es el órgano más robusto en facultades que además tiene a su cargo la regulación también de competencia en este sector.

2. SCT y Subsecretaría de Comunicaciones, emite opinión no vinculante sobre varios actos del IFT y actualmente tiene a su cargo, por ejemplo, los temas de cobertura social.

3. Telecomm, organismo descentralizado encargado del servicio de telégrafos y de operar la red troncal de fibra óptica de CFE.


4. Promtel, otro descentralizado al que le otorgaron la concesión del espectro radioeléctrico que le renta a la red compartida que opera la empresa Altan.

5. Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, otro descentralizado creado también en 2013, provee la radio y televisión pública a nivel federal en el país.

6. Profeco, como parte de esta procuraduría, se creó la subprocuraduría de Servicios de Telecomunicaciones para lo relativo a los derechos de los consumidores en estos servicios.

7. Coordinación de Estrategia Digital Nacional, oficina creada por Peña Nieto, insertada en la Presidencia de la República encargada de implementar dicha estrategia.


8. Segob, revisa todo lo relativo a contenidos audiovisuales y su clasificación.

9. SHCP, opina sobre las contraprestaciones en materia de espectro radioeléctrico, su opinión no es vinculante.

10. Secretaría de Salud, SEP y Secretaría de la Función Pública, tienen facultades principalmente en la autorización de la publicidad de productos para la salud, de promoción de programas culturales, y de gobierno digital, respectivamente, entre otras.

Pero no siempre la institución que tiene la facultad formal es la que define el rumbo en los hechos. Así, aunque el reparto de atribuciones durante la administración de Peña Nieto cambió sustancialmente respecto al sexenio de Calderón, lo cierto es que la toma de decisiones siguió estando bastante centralizada en los Pinos.


Con este entramado institucional que apenas esbocé en los párrafos anteriores, cabe preguntarnos, qué mantendrá AMLO formalmente, qué cambiará y quiénes serán sus verdaderos alfiles en la toma de decisiones en este sector tan divertido.

Empecemos por lo ya anunciado. La Subsecretaría de Comunicaciones cambiará su nombre y ahora será de Subsecretaría de TICs, lo que nos hacía pensar que absorbería la estrategia digital, pero no. Recientemente se anunció que Raimundo Artis Espriu será el encargado de esta tarea desde los Presidencia de la República. Hasta ahí los anuncios.

Ahora bien, por otro lado, tenemos tres factores importantes que debemos considerar en el análisis institucional; 1) a López Obrador no le gustan los organismos autónomos, 2) será un presidente más de personas que de instituciones, y 3) la anunciada austeridad republicana implicará aparentemente un adelgazamiento institucional. Dicho lo anterior, aquí le planteo algunas ideas para reflexionar:

a) El IFT no desaparecerá formalmente, al menos durante los primeros dos años del gobierno de AMLO, pues para ello sería necesario modificar la Constitución y no creo que suceda pronto, pero sí podemos esperar que el peso político del Instituto disminuya, al igual que su presupuesto. 


En el mediano plazo, sí veo probable que se plantee el rediseño o eliminación de varios organismos autónomos. Por otro lado, viene el relevo de un miembro del Pleno, con lo que la mujer (insisto que debe ser una mujer, de lo contrario sería un club de Toby, un Pleno sólo de hombres) que ocupe dicha silla nos podría dar una señal interesante del juego que darán en la nueva administración al IFT.

b) Promtel está de más, el gasto en un organismo descentralizado que nos cuesta alrededor de 175 millones de pesos anuales, es innecesario, sus tareas pueden ser rediseñadas y absorberse por Telecomm u otro organismo.

c) Debería replantearse la idoneidad de que permanezca la coordinación de la Estrategia Digital en Presidencia, creo que la nueva Subsecretaría de TICs, que encabezará Salma Jalife, puede absorber esta tarea, y que dicha oficina en presidencia se aboque a la materialización de la propuesta de campaña de AMLO que incluye el despliegue de redes que cubran zonas desatendidas para conectar a todos, sin que caigamos en la tentación de que el gobierno regrese a prestar servicios, o si no hay de otra, deberá mantenerse en todo momento el principio de neutralidad competitiva.

d) Resulta conveniente revisar y eliminar las dobles ventanillas a fin de evitar los limbos, como la de Profeco-IFT que afecta a los consumidores y da incertidumbre a la industria.


e) Debe definirse qué pasará con la regulación y defensa de los derechos de las audiencias, facultad que fue arrebatada al IFT para darla a Segob en una reforma a la ley y cuya constitucionalidad está siendo revisada por la SCJN.

Es cierto, aún no se abren todas las cartas y por tanto no tenemos claro qué pasará en materia institucional con el sector de telecomunicaciones, pero dado el acelere que trae el nuevo gobierno durante esta transición, más nos vale ir planteando los temas y dudas en blanco y negro, sin rodeos.  




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