Lo duro de un duelo y de tener que pasarlo trabajando

Ya sea una persona, una bicicleta, un perrito. Los vacíos que dejan las pérdidas son muy difíciles, y en la oficina, a veces lo son más. Te damos algunos tips para sobrellevarlo

ILUSTRACIÓN: DANTE DE LA VEGA. EL UNIVERSAL

12/09/2018 03:44

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Mariana F. Maldonado




La contraparte de la vida es la muerte, la pérdida. Y esta no conoce ni de lugares ni tiempos. Todos hemos estado del lado de la pérdida de alguien o de algo muy querido, y eso cuesta y duele. A la par, la vida no se detiene y el trabajo y las demás esferas que tocan nuestra existencia continúan. ¿Qué hacer cuando perdiste algo muy querido pero tienes que cumplir con compromisos laborales?

“El duelo es parte de la vida, es una reacción emocional muy intensa cuando una persona experimenta una pérdida, no sólo una pérdida humana. Para cada persona las cosas que son trascendentes son distintas, puede ser su automóvil, bicicleta, su perrito o sí una pérdida humana. Cualquier cosa que sea significativa para nosotros nos va a generar un duelo”, explica Rodrigo Peniche, sicoanalista y sicólogo laboral de la UNAM.

Así que si estás pasando por un momento así, viene una temporada difícil en la que tus emociones muy probablemente van a desbordarte y en la que cumplir con compromisos del trabajo parecerá una tarea imposible.

Aunque hayas leído mucho del tema, tengas alguien cercano que sea especialista en salud mental o que te hayan platicado al respecto, nada te prepara para vivirlo. Vivir un duelo es un vacío muy profundo y muy personal; sin embargo, es importante entender que la muerte es parte intrínseca de la vida.

“Parte de estar vivo es entender que se te van a ir en el camino muchas personas significativas, la belleza, la juventud, la capacidad adquisitiva cuando seas anciano”, explica el especialista. Así que es importante entender que esta pérdida no es algo que vas a olvidar, porque el vacío de lo que se fue siempre va a estar ahí. Esto es quizá una de las partes más dolorosas: Que el hueco no se llena ni se llenará nunca con nada más.

Sin embargo, es necesario estar consciente de todo esto para cicatrizar esa herida, porque el tiempo muchas veces no dice mucho. “Habrá muchos colegas míos que digan que un duelo se supera entre seis meses y un año, lo cual en el libro se escucha muy bonito, pero en la realidad yo lo pondría en duda”, asegura Rodrigo. El duelo lleva tiempo y es un proceso muy personal de afrontar las cosas.


No es igual para todas las personas y unas pueden tardar más que otras. “Prepárate para estar mal y para no funcionar. Hay algo en tus emociones que no va a funcionar como siempre”, sostiene el especialista.

Lo primero en el trabajo

Habla con tu jefe y coméntale lo que sucedió, porque esto te va a permitir tener un margen de acción. Es recomendable que consideres y tomes algunos días libres porque la versión de ti mismo en esos momentos no será una que podrá trabajar ni rendir laboralmente como se requiere.

Si bien es bueno tomarse unos días –quizá una semana libre– también es importante retomar las labores porque esto mantendrá tu cabeza ocupada durante cierto tiempo. El dolor estará ahí pero hay una realidad que hay que atender.


Sin embargo, no tienes —ni siquiera vas a poder— estar 100% de tu capacidad, pero trabajarás a un ritmo menor. En estos momentos es mejor que no te exijas demasiado, no aceptes cargas extras de trabajo ni proyectos nuevos con el afán de evadirte de tu situación, esto sólo agregará más estrés y frustración porque muy probablemente no vas a cumplir con lo que te comprometas.

Sé flexible con las cargas de trabajo, con la forma de trabajar; si puedes y te hace sentir mejor pide permiso para trabajar de manera flexible. Tienes que saber que este es un momento para pedir ayuda. No estás solo y no tienes que pasarlo así. Es algo que en general cuesta mucho trabajo, pero no te hace más débil pedir ayuda y decir qué necesitas. Apóyate en tu red social, tu familia y tus amigos, para superar esta etapa. Ellos podrán escucharte o tan sólo darte un abrazo que te ayudará a mantenerte en pie en estos momentos.

Esto también se traslada a la oficina. Cuéntales a tus colegas más cercanos lo que estás pasando o si no quieres dar más detalle, platícales que estás pasando por momentos complicados y que necesitas de su apoyo.

Muy probablemente las cosas se te estén olvidando –es un síntoma del mismo proceso–, así que puedes pedirles a tus colegas o a tus clientes que te ayuden recordándote algunas citas que tengas con ellos o algunas entregas que haya que hacer. Si de plano no te sientes con fuerzas, avísales con tiempo que no vas a poder atender a ese compromiso, porque esto va a permitir que ellos tengan el tiempo suficiente para organizarse sin ti.


Ten mucha paciencia tanto para ti como para los demás. La tolerancia en estos momentos es esencial para que puedas atravesar sin sobre exigirte este periodo, porque vendrán momentos de llano y desesperación. “Habrá momentos en los que quieras estar más tiempo en la cama o que no te quieras arreglar, así que acepta que así va a ser por un tiempo”, sostiene el especialista. Y lo mismo con el resto de la gente. La vida para los demás es la misma, para ellos nada ha cambiado (a diferencia tuya), así que no puedes pedirles de más porque no saben lo que tú necesitas o lo que a ti te gustaría escuchar o recibir en estos momentos.

Es difícil decirlo pero si no quieres hablar del tema, comunícaselo a tu interlocutor de la manera más amable. Si no lo haces la otra persona nunca va a enterarse de lo que estás pasando. Además, es difícil estar repitiendo una y otra vez lo mismo, así que es válido que si tienes un amigo o un colega cercano en la oficina, le pidas que le avise al resto del equipo lo que ha sucedido, así te evitará el desgaste emocional de estarlo comunicando una y otra vez.

“Hazte de un embajador que comunique lo que te sucedió y que tú prefieres que no te pregunten del tema, que tú posteriormente lo hablarás. Así la gente estará consciente de qué es lo que está pasando y de cómo se pueden acercar a ti”, destaca el sicólogo. Tus colegas no necesitarán más que les comuniques a grandes rasgos lo que sucedió si es que no deseas dar detalles.

Busca un lugar seguro


La rabia, la ansiedad, el dolor y el llanto no avisan, y es importante que no reprimas ningún tipo de emoción. Ubica en tu oficina un lugar seguro, un pasillo, un baño o una calle a la que puedas dirigirte en el momento en el que lleguen estas oleadas de emociones. Sé generoso contigo mismo y date esas pausas en el trabajo, porque hacerlo va a permitirte seguir adelante hasta que con el tiempo puedas recuperar tu cotidianidad.

Seguramente tienes amigos en tu lugar de trabajo. Hoy es importante que te acerques a ellos porque ese hombro te ayudará a recargarte en horas de oficina. Identifica con quien te sientes cómodo para conversar. A la hora de la comida trata de estar con alguien que te sientas bien para que te acompañe.

Así como les pediste a tus colegas que te ayuden recordándote citas y eventos, haz lo mismo contigo mismo. Establece y fija recordatorios en el celular, pega post-its en tu escritorio, ayúdate para recordar todos los pendientes que tienes que atender, porque al estar ocupado en tu dolor, tendrás muchos más olvidos que los de costumbre.

Pasar por un duelo a la par que tienes que cumplir responsabilidades laborales no es algo fácil pero concéntrate en que esta herida cicatrice dentro de ti, el tiempo y tu propio proceso harán el trabajo.





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