La mayor alegría: ver la instalación de las primeras computadoras

Recuerda que su principal logro en el periodismo fue la entrevista a la novia de Caro Quintero

El periodista Viale Fiestas dice que fue en la redacción de EL UNIVERSAL, donde abandonó la máquina de escribir, para entrar a la era tecnológica (ESP

07/10/2016 01:32

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Redacción El Universal.




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Mérida.— Emilio Viale Fiestas asegura que EL UNIVERSAL fue el primer periódico en apostarle a las nuevas tecnologías, lo que le permitió posicionarse como una empresa de vanguardia.

El ex jefe de Información y ex subdirector de este diario durante la década de los 80 y parte de los 90, quien aprendió el oficio de forma empírica, decidió desde 2015 irse a vivir a Mérida, en una casa de retiro al norte de la ciudad, donde todos los días lo visita su familia: su esposa Sonia, así como Aldo, Pablo y Jésica, sus tres hijos.

Recientemente diagnosticado con alzhéimer, Viale aún tiene momentos de lucidez y coherencia, que le permiten seguir en contacto con la realidad. Su familia recuerda las etapas que ha vivido y que le han permitido seguir adelante, como cuando le diagnosticaron cáncer en la garganta, que finalmente no padeció.

Con 80 años y en plena recuperación de una cirugía de próstata, narra que nunca ingirió alcohol ni fumó cigarros.

Acompañado de su esposa Sonia y su hijo Aldo, Emilio Viale señala que en 1988 “su mayor alegría fue ver cómo se instalaron las primeras computadoras en EL UNIVERSAL, que estaban enlazadas a una terminal, lo que permitía a los jefes evaluar de forma inmediata la información. Entonces comenzaron a ser reemplazadas las máquinas de escribir, las viejas Remington y Olimpia”. Viale Fiestas, como periodista, destacó por los reportajes y entrevistas que realizó a personajes importantes, desde procuradores de la República, gobernadores, políticos, artistas y hasta delincuentes.


Su mejor crónica. Con cierta lentitud al pronunciar las palabras, don Emilio relata —y su familia lo confirma— que uno de sus mayores logros periodísticos fue en 1985, cuando se encontraba en las instalaciones de la Procuraduría General de la República (PGR).

En un elevador de la dependencia se topó con una guapa mujer a quien identificó como la novia de Rafael Caro Quintero, El narco de narcos, como lo conocían, llamada Sara Cosío Vidaurri, quien dijo haber sido secuestrada por el delincuente.

Con su habilidad, Viale Fiestas se hizo pasar por un guardia de la PGR y logró que la mujer se quedara con él unos minutos, en lo que logró entrevistarla y ella le confesó que “en ningún momento fui secuestrada”, sino que Rafael Caro era su novio.

En esa época Caro Quintero acababa de ser detenido y encarcelado. Viale plasmó la historia de amor entre esa mujer de alcurnia de Jalisco, sobrina de un ex gobernador, y el capo.


Otro de los grandes materiales que logró como periodista fue una entrevista a Daniel Arizmendi,    El mochaorejas, realizada en el Reclusorio Oriente en la Ciudad de México. El mochaorejas fue un secuestrador que por años fue perseguido, nombrado así porque enviaba las orejas de sus víctimas como parte de la presión para recibir el dinero del rescate.

Peruano-Mexicano. Viale Fiestas, nació en un pueblo llamado El Alto, en Perú, y fue por su padre —vinculado a tareas de explotación petrolera— que llegó a México en 1962. Su hijo Aldo afirma que don Emilio ha amado a México desde siempre, aún conservando su nacionalidad peruana.

El periodismo ha sido otro de sus amores. Trabajó como columnista, reportero, en la mesa de redacción, donde seleccionaba materiales que se publicaban en EL UNIVERSAL.

Aseguró que fue en la redacción de esta casa editorial, donde abandoné la máquina de escribir, para entrar a la era tecnológica de las computadoras y el sistema Offset, el más moderno en esos tiempos para imprimir prensa.


“Esos cambios tecnológicos también obligaron a quienes estaban en la redacción, a capacitarse y aprender nuevas técnicas para mejorar la calidad del diario”.

Ahora, tras el paso de los años, disfruta de un retiro a lado de su familia, luchando contra su enfermedad, pero con calidad de vida y recordando por momentos su compromiso con el periodismo enel país. A manera de anécdota, su esposa Sonia cuenta que Emilio Viale Fiestas “a veces nos pide llevarlo a la redacción”, como si estuviera todavía en activo, porque esa fue y ha sido su pasión de siempre: el periodismo”.




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