Cure su homosexualidad siguiendo estos sencillos pasos

En esta clínica aprenderá a platicar con sus amigos sobre mujeres, a jugar deportes de hombres y a emprender actividades propias de su sexo


30/06/2017 02:13

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Hernán Gómez Bruera




¿Tiene usted dudas acerca de su orientación sexual? ¿Su cuerpo siente “rico” cuando está en contacto con los de su mismo sexo? ¿No puede reprimir esos deseos recurrentes que lo persiguen en contra de sus principios? ¿Cree usted ser homosexual? ¿Gay? ¿Lesbiana? ¿Bisexual? ¿Sufre usted de alguno de estos padecimientos? No se preocupe. Podemos curar todo ello a través de un tratamiento que le permitirá desarrollar la atracción heterosexual. Nuestra clínica, Venser A.C., ha logrado más de 300 casos de éxito. Acérquese a conocer nuestra Terapia para el Desarrollo de la Heterosexualidad.

Para su beneplácito, ya no es necesario utilizar electroshoks para curar su enfermedad, esos dolorosos cables eléctricos que se utilizaban hace décadas para extirparle su mal a los invertidos. Los métodos que utilizamos aquí son mucho más amigables y efectivos. Tampoco le daremos antidepresivos ni ansiolíticos ni los antipsicóticos que todavía recetan algunos, sin que resuelvan el problema de raíz. Nuestro tratamiento para alcanzar la sanación sexual es psicológico y de orden espiritual. Usted solo deberá resolver unos cuantos dilemas personales que lo han llevado por el camino de la perversión.

Para su tranquilidad, tenemos que empezar por decirle que usted no es homosexual. La homosexualidad no existe, es el resultado de un desarrollo emocional deficiente que le ha generado una confusión. Puede ser por haber crecido en una familia disfuncional donde no había un papá y una mama, por el tipo de relación que tuvo con sus progenitores o por haber vivido alguna experiencia sexual violenta en su infancia. Lo que podemos asegurarle es que no existe un gen de la homosexualidad, por lo que nadie nace homosexual. Siendo así, le tenemos una gran noticia: ¡Usted puede curarse!

En nuestra clínica recomendamos alejarse de las prácticas homosexuales porque perjudican su salud física y mental. Usted puede sufrir desagarres de sus mucosas anales e incluso perforación intestinal e por acometer ejercicios de sexo anal. ¿Que dicen que estamos obsesionados con el ano ajeno? En absoluto. Sus prácticas nos preocupan porque la homosexualidad no solo lo expone a usted a mayores problemas de salud física: también genera depresión, baja autoestima, desadaptabilidad social y “menor satisfacción sexual”, como ha escrito el fundador de nuestra clínica, Everardo Martínez en su magna obra “HETERO sexualidad”, cuyas recurrentes faltas de ortografía esperamos sepa usted disculpar.

Nuestro gran psicólogo --a quien la Universidad de Guadalajara otorgó un título de maestro en Educación y la de Nuevo León uno de maestro en Psicología Laboral— le ayudará a comprender el tipo de familia en la que usted creció. Si es usted hombre y tuvo una relación demasiado cercana a su madre, encontrará la manera de alejarse de ella y acercarse a su padre. Aprenderá a platicar con sus amigos sobre mujeres, a jugar deportes de hombres y a emprender actividades propias de su sexo. Logrará cortar esas relaciones de cotilleo con sus primas, amigas y hermanas, para conectarse con sus pares, con los que son biológicamente como usted y piensan como usted.

Los testimonios que hemos recabado en esta clínica a lo largo de 16 años son reveladores. Erick, una de nuestras víctimas (quise decir, de nuestros pacientes), entendió bien cómo hacerlo. Para curar su homosexualidad se pegó a su papá y aprendió de él, comenzó a hacer deporte con sus amigos, se alejó de su madre y se apartó de todo el ambiente homosexual. La historia de este chico representa un gran caso de de superación: ya no usa productos de belleza, ya no se arregla tanto, ya no conversa con las mujeres. Erick es un ejemplo de supremacía heterosexual: juega futbol, carga botellas de agua y se ensucia arreglando el coche. Si Erick pudo, ¡usted también!


Pero lo más importante en esta clínica es que usted deje entrar a Dios en su corazón. Él es quien le permitirá conocer LA VERDAD. Carlos, otro de los jóvenes que hemos logrado curar, puede contarles su historia: “El Señor Jesucristo puso todas las personas adecuadas de donde yo podía comenzar a agarrarme, puso nuevos amigos a mi alrededor, hombres jóvenes apasionados por el futbol, por los coches y, desde luego, por las mujeres (…) Dios cambió mis gustos. Comenzó a orientarme, a alimentarme, a mostrarme su palabra (…) Entonces comprendí que yo era heterosexual porque Él me había diseñado y creado heterosexual”. ¿Lo ve? Usted está a tiempo de recuperar su heterosexualidad.

Dicen qué hace 27 años una organización llamada la OMS retiró a la homosexualidad de su lista de padecimientos mentales, y que no hay nada que curar. No escuche ninguna de estas mentiras. ¿Que otra institución, la OPS, señaló que ningún estudio científico riguroso ha demostrado que se pueda cambiar la orientación sexual de una persona? ¡Pamplinas! ¡Nosotros demostramos lo contrario! ¿Que la Asociación de Psiquiatría de los EU sostiene que las “terapias de conversión”, como las que nosotros ofrecemos, se basan en teorías de validez científica cuestionable? ¿Que esas posturas se sustentan en principios e ideas religiosas o políticas que se oponen a los derechos humanos de las personas gays y lesbianas? No haga caso. De hecho, cuanto menos lea usted, mejor.

Hay demasiadas mentiras circulando por ahí. El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU señala que tratar de revertir la orientación sexual de una persona constituye una clara violación de su derecho a la salud sexual y reproductiva. También el Comité de los Derechos del Niño argumenta que nuestras terapias son dañinas, contrarias a la ética, carentes de fundamentos científicos e ineficaces, además de que podrían constituir una forma de tortura… Hasta el Conapred dice que son discriminatorias.

¡No se deje mal influenciar por esa maldita ideología de género y por esas instituciones dominadas por el lobby gay! En nuestra clínica sometemos a Dios a un careo con todas ellas y se los aseguro: siempre gana Nuestro Señor. No haga caso frente a ese contubernio que busca apoderarse de los gobiernos y las instituciones internacionales e imponer a la mayoría su forma de pensar. Sólo buscan destruir a la familia y llevarnos a todos por el camino del pecado y la perdición.





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