El retorno de la zorra gris

Tras una década de no haberse registrado un avistamiento de la especie se demuestra que Ciudad Universitaria puede ser punta de lanza en la conservación ambiental

Hay esperanzas de que la zorra gris regrese a su hábitat natural en el sur de la Ciudad de México (CORTESÍA REPSA)

13/09/2017 01:13

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Redacción El Universal




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El avistamiento de un ejemplar de zorra gris en la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA) en agosto, tras una década de no haberse registrado, demuestra que Ciudad Universitaria puede ser punta de lanza en la conservación ambiental.

En entrevista, Luis Zambrano, titular de la REPSA, manifestó que la zorra gris es una especie “clave”, ya que es considerada por los expertos como una “bandera”: su existencia es representativa de una larga cadena de vida animal y vegetal.

“Si vive en la reserva, significa que existen 15 o 20 especies en la región, comenzando por sus presas [desde pequeños mamíferos hasta insectos]”, explica el experto.

El biólogo explica que hay tres teorías posibles de este registro. La primera es que quizá la zorra se encontraba en la reserva desde hace tiempo, pero que la presencia de perros ferales la había mantenido deprimida o escondida.

La segunda opción es que haya llegado sola a la zona, puesto que la CDMX es permeable y al no estar lejos de Tlalpan —donde todavía hay zorros—, habría salido de ahí. Y la última teoría es que alguien la haya introducido en la REPSA.


“Si la certeza estuviera en alguna de las dos primeras, significa que el ecosistema de la reserva puede mantener a un carnívoro grande a pesar de estar en medio de la Ciudad y a pesar de los factores negativos que puede tener en contra, como la poca importancia que se le puede dar. Y eso está muy bien, es en realidad una excelente noticia”, enfatiza el especialista.

Comenta que justo con su equipo estaba explorando la posibilidad de reintroducir esta especie, pero que eso hay que hacerlo siguiendo normas internacionales, ya que si se reintrodujo ahora no sería lo ideal por las afectaciones negativas que el ecosistema puede sufrir si no se analiza previamente. Aun así, esto es una buena noticia y se puede trabajar con ello, enfatiza.

Zambrano detalla que lo que corresponde es realizar los estudios y monitoreos necesarios para fortalecer la estructura trófica [que abarca la cadena de existencia de distintas especies] que puede hallarse detrás del avistamiento: “Esto es un aliciente para ponernos a trabajar y no perderlo, para mejorar el mantenimiento y conservación de la reserva y de su diversidad”.

El monitoreo del ejemplar servirá para saber si es hembra o macho y si está solo o con otros, pues es un animal que vive en grupo.


Se usarán fototrampas, cámaras que se activan cuando hay movimiento frente a ellas.




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